El Programa de Merienda Escolar de Honduras ha sido valorado positivamente en foros internacionales, donde ha sido considerado uno de los más amplios y con mayor impacto de la región, debido a su contribución a la nutrición estudiantil y al aumento de la asistencia escolar.
El proyecto ha sido destacado como una política pública clave para garantizar el derecho a la alimentación y a la educación de miles de niños y niñas, especialmente en comunidades rurales y sectores históricamente excluidos, donde la merienda escolar representa, en muchos casos, el principal alimento del día.
En estos espacios internacionales se reconoció que la merienda escolar no solo combate la desnutrición infantil, sino que también fortalece la permanencia en el sistema educativo, reduce la deserción y contribuye a cerrar brechas de desigualdad social.
El programa forma parte de una visión de desarrollo con justicia social, en la que el Estado asume un rol activo en la protección de la niñez y en la garantía de derechos fundamentales, priorizando la inversión social por encima de modelos que relegaron históricamente a la educación pública.
Este reconocimiento internacional reafirma la importancia del Programa de Merienda Escolar como una herramienta estratégica para el bienestar de la niñez hondureña y como un ejemplo de política pública orientada a la equidad, la inclusión y la transformación social.






