En un esfuerzo sin precedentes por modernizar la producción nacional, el Gobierno de Honduras ha consolidado su colaboración con el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), posicionando la asistencia técnica y la innovación como los motores principales de la seguridad alimentaria.

A través de convenios que ya rinden frutos, expertos internacionales trabajan mano a mano con la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) para transferir conocimientos de última generación a miles de productores. Esta sinergia no solo busca elevar los rendimientos por manzana, sino también garantizar que los productos catrachos cumplan con los más altos estándares de inocuidad y calidad para los mercados internacionales.

Los ejes del cambio

La implementación de la Estrategia Nacional de Comercialización Agrícola destaca como un hito logístico, eliminando intermediarios innecesarios y permitiendo que el campesino obtenga un pago justo por su cosecha. Asimismo, el programa AGRO-INNOVA ha convertido al Corredor Seco en un laboratorio vivo de resiliencia climática, donde la tecnología se fusiona con prácticas sostenibles para vencer la sequía.

“La cooperación internacional no es solo financiamiento; es el puente hacia un campo digitalizado y competitivo”, señalaron autoridades del sector durante la última entrega de insumos y equipos tecnológicos.

Con esta renovada política sectorial, Honduras no solo siembra semillas, sino que cultiva un futuro donde el agro es, finalmente, el pilar de la economía moderna.

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