En una respuesta contundente al endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos, la presidenta Xiomara Castro oficializó el programa integral “Hermano, Hermana, Vuelve a Casa”. Esta iniciativa busca constituirse como un escudo legal y social para los miles de hondureños en situación irregular o que enfrentan procesos de deportación.

La estrategia nacional, presentada por la administración de Castro ante la ofensiva migratoria del gobierno de Donald Trump, se articula a través de tres pilares fundamentales de asistencia inmediata:
- Asistencia Legal y Consular: Se ha ordenado el fortalecimiento de la red de consulados en EE. UU. para ofrecer acompañamiento jurídico directo, garantizando que se respeten los derechos y el debido proceso de los compatriotas frente a las autoridades estadounidenses.
- Reintegración Social y Económica: El plan contempla el Plan Nacional de Reintegración, diseñado para que aquellos que retornen al país reciban apoyo en formación técnica y colocación laboral, permitiendo una transición digna a sus comunidades de origen.
- Ayuda Humanitaria Post-Arribo: Los retornados cuentan con atención especializada en los Centros de Atención al Migrante Retornado (CAMR), donde se les brinda kits de higiene, alimentación, transporte y servicios de salud mental inmediatos.
“No son una carga, son un motor de desarrollo”
Durante la instalación de la legislatura 2025, la mandataria reafirmó su compromiso con la diáspora, subrayando que los hondureños en el exterior son pilares fundamentales de la economía nacional. Esta postura se produce en un contexto donde el flujo de remesas familiares alcanzó cifras récord de 12,200 millones de dólares en 2025, siendo un salvavidas vital para la estabilidad del país.
A pesar de los desafíos diplomáticos, el Gobierno de Honduras ha manifestado que la protección de la integridad de sus ciudadanos en el extranjero es innegociable, manteniendo la vigilancia ante fallos legales que afectan programas críticos como el TPS.







