En escenarios internacionales de debate económico y climático, Honduras ha planteado la necesidad de transformar la deuda externa en financiamiento destinado a la reforestación y a la mitigación del cambio climático.
La propuesta parte del reconocimiento de que países altamente endeudados, como Honduras, enfrentan limitaciones estructurales para invertir en la protección ambiental, pese a ser de los más afectados por la crisis climática global.
Desde una perspectiva progresista, este planteamiento cuestiona el modelo financiero internacional que asfixia a los países empobrecidos y plantea mecanismos alternativos que prioricen la vida, los territorios y los bienes comunes.
La iniciativa ha sido presentada como una vía para avanzar hacia una justicia climática real, en la que la responsabilidad ambiental sea compartida y no recaiga exclusivamente sobre naciones históricamente explotadas.






