Con orgullo, esperanza y un fuerte compromiso con el desarrollo del campo, 103 jóvenes se graduaron como Bachilleres Técnicos en Agricultura en la primera promoción del Sistema de Centros de Innovación y Tecnología Agrícola (SCITA). La generación está integrada por 42 mujeres y 61 hombres provenientes de los 18 departamentos del país y de distintos pueblos originarios, marcando un hito en la formación técnica agrícola con enfoque de inclusión y equidad.

La ceremonia de graduación contó con la participación de la presidenta Xiomara Castro, quien acompañó a los estudiantes, familias y cuerpo docente en este momento histórico para la educación agrícola pública. El acto estuvo cargado de emoción, reconocimiento y mensajes de motivación dirigidos a los nuevos técnicos que ahora se incorporan al desarrollo productivo nacional.

Durante su intervención, la mandataria destacó el valor del esfuerzo y la constancia de los graduandos, subrayando que la agricultura sigue siendo un pilar estratégico para el país.

“Querido pueblo hondureño, queridos graduandos del Sistema de Centros de Innovación y Tecnológica Agrícola, hoy es un día muy especial y nos encontramos aquí para celebrar el esfuerzo, la dedicación y el compromiso de cada uno de ustedes graduados en esta noble carrera”, expresó.

La Escuela Pública Agrícola, donde se formó esta primera promoción, ha sido presentada como un modelo de excelencia académica y técnica, combinando conocimientos científicos, innovación tecnológica y prácticas de campo. El objetivo del programa es formar profesionales capaces de modernizar los sistemas de producción, fortalecer la seguridad alimentaria y promover prácticas sostenibles.

La presencia de 42 mujeres dentro de la promoción también fue resaltada como un avance significativo en la participación femenina en carreras técnicas agrícolas, tradicionalmente dominadas por hombres. Autoridades educativas señalaron que este equilibrio progresivo refleja nuevas oportunidades y una transformación cultural en el acceso a la formación técnica.

Los graduados recibieron preparación en manejo de cultivos, tecnologías agrícolas, innovación productiva, uso eficiente de recursos, y adaptación a condiciones climáticas variables. Esta formación busca responder a los desafíos actuales del sector agropecuario, incorporando ciencia, tecnología y gestión moderna.

La presidenta Castro felicitó a la primera promoción y enfatizó que el logro no solo pertenece a cada estudiante, sino que representa un aporte directo al país. Señaló que elegir y culminar esta carrera técnica constituye una contribución concreta al fortalecimiento del agro nacional.

“Su elección de estudiar y haber logrado su triunfo de graduarse en esta disciplina no es solamente un logro personal, sino un gran avance para el futuro de la patria y especialmente para el desarrollo agrícola del país”, afirmó.

Familiares y docentes coincidieron en que detrás de cada diploma hay historias de sacrificio, distancia, disciplina y sueños de superación. Muchos de los jóvenes provienen de comunidades rurales y ven en su formación una herramienta para transformar la producción local y generar nuevas oportunidades económicas.

El SCITA proyecta ampliar su cobertura y continuar formando nuevas promociones, con el propósito de crear una red nacional de técnicos agrícolas capacitados, innovadores y comprometidos con la soberanía alimentaria y el desarrollo rural.

La graduación de esta primera cohorte no solo celebra el cierre de una etapa educativa, sino el inicio de una nueva generación de profesionales del campo que llevarán conocimiento, tecnología y esperanza a las zonas productivas de Honduras. Cada uno de ellos representa una semilla de cambio para el presente y el futuro agrícola del país.

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